Angel Cozar arquitecto

Marbella

   Soy un arquitecto atípico. Desde que estudiaba la carrera me gustaba lo pequeño. Quizá no era tan listo como para cogerle el gusto a los grandes edificios, o quizá era imposible llegar al nivel de detalle que yo quería.

   La carrera la orientan a grandes proyectos, como polideportivos, teatros o grandes complejos residenciales. Está bien, pero no era lo que más me atraía. Yo prefería proyectos pequeños, manejables, donde podía controlar todas las variables y abarcar todo el proceso: diseño arquitectónico, construcción y decoración. 

   Aun así, entré de becario en un estudio grande de Sevilla y allí me quedé, ayudando al jefe con proyectos de complejos residenciales. A los dos años me dieron mi primer proyecto, la reforma de un pequeño edificio, el Ateneo de Sevilla. Eso era lo mío. Estaba donde quería. Lo disfruté mucho, aunque también sufrí para resolver nuevos problemas y asumir nuevas responsabilidades.

   Justo después llegó la crisis de 2008, y yo, como la mayoría de los arquitectos jóvenes, me fui al paro. Así que seguí formándome y estudié un máster de diseño de interiores. Acabé trabajando en el estudio de uno de los profesores y, en cuanto surgió una buena oportunidad, me fui a una constructora de reformas de Marbella. Esos tipos eran un desastre, pero aprendí mucho e hice buenos contactos y algún buen amigo.

   A los pocos años, y coincidiendo con el nacimiento de mi primera hija, decidí dar el paso definitivo: crear un estudio de interiorismo + empresa de reformas que realmente solucione todos los problemas, desde el diseño hasta la construcción y la decoración.  

Angel Cozar arquitecto

   Soy un arquitecto atípico. Desde que estudiaba la carrera me gustaba lo pequeño. Quizá no era tan listo como para cogerle el gusto a los grandes edificios, o quizá era imposible llegar al nivel de detalle que yo quería.

   La carrera la orientan a grandes proyectos, como polideportivos, teatros o grandes complejos residenciales. Está bien, pero no era lo que más me atraía. Yo prefería proyectos pequeños, manejables, donde podía controlar todas las variables y abarcar todo el proceso: diseño arquitectónico, construcción y decoración. 

   Aun así, entré de becario en un estudio grande de Sevilla y allí me quedé, ayudando al jefe con proyectos de complejos residenciales. A los dos años me dieron mi primer proyecto, la reforma de un pequeño edificio, el Ateneo de Sevilla. Eso era lo mío. Estaba donde quería. Lo disfruté mucho, aunque también sufrí para resolver nuevos problemas y asumir nuevas responsabilidades.

   Justo después llegó la crisis de 2008, y yo, como la mayoría de los arquitectos jóvenes, me fui al paro. Así que seguí formándome y estudié un máster de diseño de interiores. Acabé trabajando en el estudio de uno de los profesores y, en cuanto surgió una buena oportunidad, me fui a una constructora de reformas en Marbella. Esos tipos eran un desastre, pero aprendí mucho e hice buenos contactos y algún buen amigo.

   A los pocos años, y coincidiendo con el nacimiento de mi primera hija, decidí dar el paso definitivo: crear un estudio de interiorismo + empresa de reformas que realmente solucione todos los problemas, desde el diseño hasta la construcción y la decoración.  

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